1 de enero de 2025 · 4 min de lectura
Cambiar de administrador de fincas (o prescindir de él): el proceso
Sea por precio, por desatención o porque la comunidad quiere autogestionarse, cambiar de administrador es más sencillo de lo que el propio administrador suele sugerir.
El acuerdo
Mayoría simple en junta: cese del administrador actual y nombramiento del nuevo (o del propietario que asumirá las funciones). El cargo, salvo pacto, dura un año y es revocable en cualquier momento — las "permanencias" van contra la naturaleza del cargo.
El preaviso y las formas
Revisa el contrato por si fija preaviso (30 días es común). Notificación por escrito con el acuerdo de junta. Correcto y sin dramatismos: lo vas a necesitar colaborativo en la entrega.
La entrega de documentación (lo crítico)
El administrador saliente debe entregar TODA la documentación de la comunidad: libro de actas, contratos, pólizas, cuentas y justificantes, saldos, relación de morosos, llaves y códigos. Pide inventario firmado de la entrega. La documentación es de la comunidad — retenerla por facturas discutidas es ilegal (y denunciable ante su colegio).
Los primeros 30 días sin él
- Firmas del banco actualizadas.
- Aviso del cambio a proveedores y seguro (nuevo contacto de la comunidad).
- Volcado de la información básica al sistema propio: viviendas, coeficientes, cuotas, contratos, vencimientos.
La reflexión
El miedo a "quedarnos sin administrador" suele ser miedo a la información dispersa. Con los datos de la comunidad ordenados y accesibles, el administrador externo pasa a ser una opción — no una dependencia.
Deja de leer sobre gestionar. Pruébalo.
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