7 de noviembre de 2026 · 5 min de lectura
Estufa de leña o de pellets en un piso: la salida de humos y el permiso de la comunidad
Con el frío vuelven las consultas: un vecino quiere poner una estufa de pellets o una chimenea de leña en su piso y pregunta si necesita pedir permiso. La estufa está dentro de su casa, sí. Pero el humo no se queda dentro, y el tubo que lo saca casi siempre atraviesa algo que es de todos.
Lo que el vecino puede hacer solo
La Ley de Propiedad Horizontal permite a cada propietario modificar su vivienda siempre que no menoscabe ni altere la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración o estado exteriores, ni perjudique los derechos de otro propietario. Además, tiene que dar cuenta previamente a quien represente a la comunidad (artículo 7.1).
Colocar el aparato dentro del salón entra en ese margen. El problema empieza con la evacuación de los humos.
Por dónde sale el tubo
Hay tres situaciones típicas, y cada una cambia la respuesta:
- El edificio ya tiene un conducto de humos por vivienda, pensado para ello. Es el caso más sencillo, aunque hay que revisar que esté en condiciones y que sea apto para el aparato.
- El tubo tiene que atravesar la fachada. Es la opción que más conflictos genera: altera la imagen exterior, y además muchas ordenanzas municipales limitan o prohíben las salidas de humos por fachada.
- El tubo tiene que subir hasta la cubierta por un patio o por zonas comunes. Supone ocupar y perforar elementos comunes.
En los dos últimos casos el vecino no puede decidir solo: necesita autorización de la junta. La mayoría exigible depende de lo que suponga la obra en cada edificio, así que conviene plantearlo bien en el orden del día y, si hay dudas, consultar con el administrador o un abogado antes de votar.
Lo que la junta debería pedir
Antes de votar, que el vecino aporte por escrito:
- El modelo de aparato y por dónde iría la salida, con un esquema o plano.
- Que la instalación la haga una empresa instaladora habilitada, siguiendo la normativa técnica vigente.
- Quién paga la obra, el mantenimiento y la reparación de cualquier daño a elementos comunes. Lo normal es que todo corra de su cuenta.
- Qué pasa si en el futuro el tubo molesta o hay que retirarlo para una obra comunitaria, como pintar la fachada o rehabilitar la cubierta.
Dejar estas condiciones recogidas en el acta evita que dentro de cinco años nadie recuerde a qué se comprometió quien la instaló.
Los vecinos de arriba también cuentan
El humo de una estufa mal instalada o mal mantenida puede entrar por las ventanas de los pisos superiores o del patio. Si eso ocurre, ya no es una cuestión estética: puede ser una actividad molesta o insalubre, y la comunidad o el vecino afectado pueden actuar contra ella.
Por eso es mejor pensar en la ubicación de la salida antes de la instalación que discutir después con el humo dentro de casa.
Seguridad: lo que no se negocia
- Limpieza periódica del conducto, según indique el fabricante o el instalador. Los conductos sucios son una causa conocida de incendios.
- Un detector de monóxido de carbono en la vivienda. Es barato y avisa de un riesgo que no se ve ni se huele.
- Avisar al seguro del hogar de que se ha instalado el aparato.
- No almacenar pellets o leña en zonas comunes, como rellanos, trasteros comunitarios o cuartos de contadores, sin un acuerdo expreso.
Antes de comprar, preguntad
El error más caro es comprar la estufa y luego descubrir que no hay forma legal de sacar el humo. Si estás pensando en instalar una, consulta primero la ordenanza de tu municipio y plantea el asunto al presidente con tiempo, para que pueda ir en la siguiente junta.
Y si eres presidente y te llega la petición, guarda todo lo que se presente: la solicitud, el esquema, el acuerdo y las condiciones. Tenerlo ordenado en Dommiva, junto al acta en la que se votó, permite responder en minutos cuando dentro de unos años alguien pregunte por qué ese tubo está ahí.
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