19 de septiembre de 2026 · 4 min de lectura
Amianto en el edificio: cómo saberlo y qué NO hacer
Si tu edificio se construyó antes de 2002, hay bastantes posibilidades de que tenga amianto en algún sitio. No es motivo de alarma, pero sí de saber gestionarlo.
Dónde suele estar
En fibrocemento, que fue material común durante décadas: bajantes y canalones, depósitos de agua en cubierta, placas onduladas de cubiertas y cobertizos, conductos de ventilación y, a veces, en el aislamiento de calderas antiguas.
La regla de oro
El amianto en buen estado y sin manipular no libera fibras. El peligro aparece cuando se rompe, se corta, se lija o se taladra, porque entonces libera fibras al aire.
De ahí el error más grave y más frecuente: el vecino o el operario que corta una bajante vieja con radial "para arreglarlo rápido". Eso convierte un material inerte en un problema de salud para todo el portal.
Lo que la ley exige
Su uso está prohibido en España desde 2002. Retirarlo no es obligatorio en todos los casos —depende del estado y de la normativa aplicable en tu comunidad autónoma, y algunas han fijado plazos de retirada—, pero cuando se retira solo puede hacerlo una empresa inscrita en el RERA, con plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral y gestión del residuo como peligroso.
Ninguna de esas obligaciones se puede saltar contratando al albañil de siempre, por bien que trabaje.
Lo que debe hacer la comunidad
- Saber si lo hay y dónde. Si el edificio es antiguo, que conste en la documentación. Una ITE reciente suele mencionarlo.
- No tocarlo y avisar a los vecinos: nada de romper, cortar ni taladrar en esos elementos.
- Vigilar su estado. Un fibrocemento que se está degradando o rompiendo sí exige actuar.
- Si se hace obra que lo afecte, presupuestarlo con empresa autorizada desde el principio. Aparece a menudo como sobrecoste sorpresa en rehabilitaciones de cubierta, y no debería sorprender a nadie.
Deja de leer sobre gestionar. Pruébalo.
Entra en una comunidad de ejemplo con todo funcionando y tócalo tú mismo.