9 de septiembre de 2026 · 4 min de lectura
Pasar de un contador general a contadores individuales
En muchos edificios antiguos hay un solo contador de agua y la factura se reparte por coeficiente. Es decir: una persona sola paga casi lo mismo que la familia de cinco del piso de al lado.
Por qué genera tanto conflicto
Porque el agua no es como el ascensor. El ascensor está disponible para todos por igual, pero el agua se consume, y el consumo es radicalmente distinto entre viviendas. Repartirlo por coeficiente convierte un gasto individual en un gasto común, y eso solo se sostiene mientras nadie hace números.
Qué mayoría hace falta
Instalar contadores individuales es una innovación que modifica la instalación común. Requiere mayoría de 3/5 de propietarios y cuotas. No hace falta unanimidad, y eso sorprende a mucha gente que da por imposible el cambio.
Ojo: si además queréis cambiar el criterio de reparto que fijan los estatutos —de coeficiente a consumo real—, eso es modificar los estatutos y ahí sí manda la unanimidad. Conviene mirarlo antes de votar, porque son dos cosas distintas.
Lo que cuesta de verdad
Depende enteramente de cómo esté montada la instalación. Si el edificio tiene montantes independientes por vivienda, es relativamente sencillo. Si la distribución es en anillo o cada piso recibe agua por varios ramales, la obra se complica y encarece mucho. Pide un estudio previo antes de llevar cifras a la junta: es el error más común, presupuestar sobre lo que se supone en vez de sobre lo que hay.
Cuándo compensa
Cuando hay mucha diferencia de ocupación entre viviendas, cuando hay locales con consumo alto, o cuando se sospecha una fuga que nadie localiza porque el consumo llega mezclado.
Y hay un efecto que casi nadie prevé y suele ser el mayor ahorro: en cuanto cada uno paga lo suyo, el consumo total del edificio baja. La factura común se reduce por el mero hecho de individualizarla.
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